Colectivo denuncia perforaciones sobre la losa que encapsula más de 7 mil toneladas de residuos peligrosos y exige respuestas inmediatas al Gobierno del Estado
La comunidad de la colonia Chilpancingo encendió las alarmas tras detectar trabajos y perforaciones en el terreno donde operó la recicladora de plomo Metales y Derivados, clausurada desde 1994 y que mantiene enterradas más de 7 mil toneladas de desechos altamente tóxicos. Integrantes del Colectivo Salud y Justicia Ambiental advirtieron que las obras podrían comprometer la integridad del sarcófago de concreto que encapsula los residuos, reactivando un riesgo histórico de contaminación que ya afectó a niñas y niños de la zona durante la década de 1990.
María Magdalena Cerda Báez, directora del colectivo, denunció que las perforaciones en la plancha de concreto podrían dañar la membrana protectora de la celda, permitiendo que el plomo vuelva a dispersarse por el aire y el suelo. Recordó que en los años noventa se documentaron altos niveles de plomo en sangre entre menores de la comunidad, evidencia del daño causado por la operación irregular de la planta. “Las compañeras están muy alarmadas. No quieren volver a eso”, afirmó, señalando que en la zona habitan más de 10 mil familias que hoy exigen claridad y protección.
El colectivo responsabilizó directamente al Gobierno del Estado, propietario del predio expropiado para la remediación original y obligado a vigilar que no se realicen actividades riesgosas. Ante la falta de información oficial, Cerda Báez anunció la entrega de un oficio a la Secretaría de Medio Ambiente estatal para solicitar datos precisos sobre las obras. Subrayó que cualquier intervención en un sitio de residuos peligrosos requiere un Manifiesto de Impacto Ambiental y la participación de especialistas certificados. “La celda nunca se puede perforar. Por cien o mil años debe permanecer intacta”, recalcó.
📸 Selene Reynoso / Border Zoom