Millonaria obra pública permanece inconclusa mientras crecen críticas contra la gestión de la alcaldesa Rocío Adame.
El caso del Parque Abelardo L. Rodríguez se ha convertido en un ejemplo recurrente de estancamiento administrativo en Playas de Rosarito. A tres años de permanecer cerrado y con una inversión pública estimada en 120 millones de pesos, el espacio continúa sin ser rehabilitado ni entregado a la ciudadanía, lo que ha generado inconformidad entre habitantes que exigen claridad sobre el destino de la obra.
El proyecto, iniciado durante la administración de la exalcaldesa Araceli Brown, ha arrastrado señalamientos por retrasos y falta de continuidad en su ejecución. No obstante, en la actual gestión encabezada por la alcaldesa Rocío Adame, las críticas se han intensificado ante la ausencia de una ruta definida para concluir y reabrir el espacio público.
Mientras el proyecto permanece sin avances visibles, la ciudadanía sigue sin acceso a un área destinada a la convivencia familiar y recreativa. El prolongado cierre del parque ha derivado en cuestionamientos sobre la eficiencia del manejo de recursos públicos y la capacidad de las administraciones involucradas para resolver una obra que, hasta ahora, sigue sin cumplir su propósito original.