Habitantes reportan que la violencia diaria y los hallazgos de restos humanos contradicen las cifras oficiales de la autoridad municipal.
A pesar de que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal (SSPCM) presume una reducción estadística en el número de homicidios durante marzo, la realidad que perciben los tijuanenses en las calles dista mucho de los informes oficiales. Mientras el Ayuntamiento destaca el registro de 80 fallecimientos frente a los 104 del año pasado, los hechos violentos diarios y el hallazgo constante de restos humanos en diversas colonias mantienen a la población en un estado de alerta permanente.
La narrativa de las autoridades, centrada en el decomiso de armas y la detención de generadores de violencia, choca frontalmente con la percepción ciudadana, donde el sentimiento de inseguridad sigue siendo la constante. Para los residentes de zonas críticas, las cifras oficiales no logran mitigar la sensación de vulnerabilidad, pues los ataques armados en plena luz del día y la violencia ligada al narcomenudeo continúan formando parte del paisaje cotidiano en la ciudad fronteriza.
Expertos y ciudadanos señalan que, más allá de la frialdad de los números presentados por el XXV Ayuntamiento, la eficacia de la estrategia de seguridad se mide en la tranquilidad de las familias, la cual no se ha recuperado. El reto para la administración de Ismael Burgueño sigue siendo transformar esos indicadores estadísticos en una paz real y palpable, eliminando la brecha entre los comunicados de éxito institucional y la cruda violencia que se vive a diario en los sectores populares de Tijuana.