La playa volvió a convertirse en un punto de encuentro para familias separadas por la frontera, que mantienen viva la costumbre de convivir mientras disfrutan los fuegos artificiales del sur de California.
Desde la tarde del sábado, Playas de Tijuana comenzó a recibir a cientos de familias que instalaron sillas, mesas, hieleras y asadores frente al muro fronterizo para esperar el tradicional espectáculo de fuegos artificiales del 4 de Julio en el sur de California. Como ocurre cada año, el sitio se convirtió en un espacio de convivencia para residentes de ambos lados de la frontera que encontraron en este lugar la oportunidad de reunirse con sus seres queridos.
Entre los asistentes estuvo Miriam Velasco, quien desde hace aproximadamente 15 años cruza a Tijuana para celebrar esta fecha junto a su madre y su hermana, quienes fueron deportadas. Explicó que, aunque crecieron en Estados Unidos, mantienen la tradición familiar de compartir una carne asada frente al mar. Reconoció que la celebración tiene un sentimiento agridulce, pero aseguró que la distancia no ha logrado romper los lazos familiares. “Es bittersweet, agridulce… de alguna manera el muro no nos va a parar”, expresó.
Sara Ofelia Rosas, madre de Miriam, relató que vivió durante 42 años en Estados Unidos antes de ser deportada hace dos años. Aunque afirmó que la nostalgia permanece al estar separada de parte de su familia, agradeció que sus hijas y nietos puedan cruzar a Tijuana para seguir compartiendo esta tradición. A las 9:00 de la noche inició el espectáculo pirotécnico del lado estadounidense, visible desde Playas de Tijuana, donde decenas de personas disfrutaron de los fuegos artificiales que, por unas horas, volvieron a reunir a familias separadas por la frontera.
📸 Omar Martínez / Border Zoom