La reforma permite nuevamente espectaculares, bardas, pantallas y publicidad en transporte durante las campañas, sin modificar los topes de gasto.
El regreso de la propaganda electoral física en Baja California genera preocupación entre el sector empresarial, ante el riesgo de una mayor saturación visual en las ciudades y, principalmente, de que se dificulte identificar y fiscalizar los recursos utilizados por partidos y candidaturas durante las campañas. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Tijuana, C.P. Roberto Lyle Fritch, señaló que se debe mantener una vigilancia estricta sobre los gastos destinados a este tipo de promoción.
La postura surge luego de que el Congreso del Estado aprobara una reforma al artículo 152 y derogara el artículo 354 Bis de la Ley Electoral de Baja California, con lo que nuevamente se permite la colocación de espectaculares, bardas, lonas, pantallas y publicidad en unidades de transporte. Lyle Fritch destacó que la modificación no incrementa los topes de gastos de campaña, por lo que todos los recursos destinados a propaganda deberán contabilizarse dentro de los límites establecidos para cada elección.
El dirigente empresarial consideró indispensable que exista transparencia sobre quién paga la propaganda, cuánto cuesta, quién la provee y a qué candidatura o partido beneficia, además de una vigilancia efectiva sobre la cantidad de anuncios desplegados. Recordó que corresponde al Instituto Estatal Electoral de Baja California establecer los topes máximos para las elecciones locales, mientras que el INE fiscaliza el origen, monto, destino y aplicación de los recursos, incluyendo monitoreos en vía pública para contrastar la propaganda existente con los gastos reportados. Para el CCE, cualquier modificación electoral debe garantizar equidad, transparencia y rendición de cuentas, evitando además que el regreso de la publicidad física derive en contaminación visual.