Muchos regresan después de años fuera del país y enfrentan dificultades económicas, problemas de salud y pocas opciones para reincorporarse al trabajo.
Tijuana se ha convertido en un punto de llegada para adultos mayores que, después de vivir durante décadas en Estados Unidos, fueron deportados y ahora enfrentan el desafío de reconstruir su vida lejos de sus familias y con limitadas oportunidades laborales. El Proyecto Salesiano ha identificado entre las personas que atiende a un número importante de deportados, varios de ellos mayores de 60 años.
Claudia Portela, administradora del Desayunador Salesiano, explicó que algunas de estas personas fueron detenidas mientras trabajaban en Estados Unidos, principalmente en actividades como jardinería o comercios. Muchos mantienen comunicación con familiares que permanecen al otro lado de la frontera, algo que identifican cuando utilizan el servicio de llamadas del desayunador. El espacio proporciona alrededor de 700 comidas diariamente y, de acuerdo con Portela, aproximadamente la mitad de quienes reciben este apoyo han sido deportados.
Para esta población, regresar a México después de décadas implica adaptarse nuevamente a una ciudad y un entorno que dejaron muchos años atrás. La edad y las condiciones de salud complican todavía más su reincorporación laboral, mientras organizaciones que los acompañan señalan que este fenómeno se ha mantenido durante al menos los últimos tres años. En algunos casos, las opciones disponibles se reducen a empleos como guardias de seguridad, pese a que se trata de personas que hasta hace poco trabajaban o incluso tenían sus propios negocios en Estados Unidos.
📸 Selene Reynoso / Border Zoom