En Tijuana, especialistas advierten que las empresas deberán fortalecer la documentación y materialidad de las operaciones que originan pérdidas fiscales ante una mayor revisión de la autoridad.
Las empresas que reporten pérdidas fiscales durante varios ejercicios podrían enfrentar un mayor escrutinio del Servicio de Administración Tributaria (SAT) rumbo a 2027, particularmente cuando las operaciones que dieron origen a esos resultados presenten inconsistencias en su materialidad, sustancia económica o procedencia fiscal. El abogado fiscalista Jorge Alberto Pickett Corona explicó que las pérdidas están reconocidas por la Ley del Impuesto sobre la Renta y que, por sí mismas, no representan una irregularidad, ya que pueden derivarse de inversiones, financiamiento, condiciones del mercado o de las características propias de una actividad económica.
De acuerdo con información difundida por el SAT en septiembre de 2026, entre octubre de 2024 y agosto de este año fueron identificadas alrededor de 129 mil empresas que declararon pérdidas fiscales durante tres ejercicios, mientras que cerca de 54 mil acumularon cinco años consecutivos en esa situación. Pickett Corona señaló que la autoridad puede cruzar información de CFDI, declaraciones y operaciones con terceros para identificar patrones, por lo que una factura o registro contable no necesariamente sería suficiente para acreditar la materialidad de una operación. Contratos, estados de cuenta, transferencias, entregables, informes, comunicaciones y demás evidencia podrían ser relevantes durante una eventual revisión.
Ante este escenario, el especialista recomendó a las empresas revisar desde ahora la documentación que respalda las pérdidas fiscales y conservar elementos que permitan demostrar la relación de cada operación con su actividad económica real. Explicó que esto cobra especial importancia cuando existen deducciones significativas, adquisición de bienes u operaciones entre partes relacionadas, por lo que consideró necesario mantener congruencia entre las operaciones realizadas, la contabilidad, los comprobantes fiscales, las declaraciones y la realidad económica de cada negocio para reducir riesgos ante una eventual fiscalización.