Los estímulos al IEPS buscan contener los precios de los combustibles y proteger el bolsillo de las familias, aunque reducen los ingresos potenciales de las finanzas públicas, explicó el abogado fiscalista Jorge Alberto Pickett Corona.
Los estímulos fiscales aplicados a las gasolinas y el diésel permiten reducir temporalmente el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con el objetivo de amortiguar los incrementos en los precios de los combustibles. De acuerdo con el abogado fiscalista Jorge Alberto Pickett Corona, estos mecanismos buscan proteger la economía de las familias y las actividades productivas frente a las variaciones internacionales del mercado energético, aunque también implican una disminución en la recaudación que podría obtener el Gobierno Federal.
“Los estímulos fiscales permiten reducir total o parcialmente las cuotas del IEPS durante determinados periodos, con la intención de evitar que los incrementos internacionales se reflejen de manera más fuerte en los precios que pagan los consumidores”, explicó el especialista. Detalló que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público establece los porcentajes de apoyo mediante acuerdos publicados en el Diario Oficial de la Federación, los cuales pueden cambiar semanalmente según las condiciones económicas y los criterios de la autoridad.
Pickett Corona advirtió que la reducción temporal del impuesto también representa menores ingresos potenciales para el erario, lo que puede limitar los recursos disponibles para infraestructura, salud, educación y programas sociales. Además, señaló que el beneficio no necesariamente se traslada de manera directa o proporcional al precio final que pagan los consumidores, debido a factores como la distribución, la comercialización y las condiciones del mercado. Por ello, consideró necesario evaluar de manera transparente los efectos de estos estímulos para determinar si ayudan a proteger el poder adquisitivo sin comprometer las finanzas públicas.