La gentrificación y la caída de donaciones ponen en riesgo una iniciativa solidaria en la Zona Centro de Tijuana.
El proyecto “Comida Calientita”, dedicado a llevar alimentos caseros a personas migrantes en albergues de Tijuana, atraviesa uno de sus momentos más críticos, debido al impacto de la gentrificación y la disminución de donaciones que anteriormente sostenían su operación, informó su fundadora Esther Morales Guzmán, quien reconoció que actualmente la iniciativa se encuentra en “luz roja”.
Morales explicó que uno de los principales retos es el pago de la renta del local donde cocina, ubicado en la Zona Centro, con un costo mensual de 500 dólares que incluye servicios básicos, monto que actualmente no ha podido cubrir. También lamentó la falta de apoyo de sectores académicos a los que durante años brindó facilidades para investigaciones y trabajos escolares relacionados con la atención a migrantes.
Como alternativa para obtener recursos, anunció la creación de una salsa roja artesanal llamada “De este lado también hay sueños”, cuyas ganancias ayudarán a sostener el proyecto y que por ahora se vende directamente en el local por 30 pesos. Además de continuar entregando comidas calientes, “Comida Calientita” recolecta ropa abrigadora para albergues y recibe donaciones en especie y económicas, con el objetivo de seguir marcando la diferencia en la vida de quienes enfrentan la migración en condiciones adversas.
Fotos José Vargas / Border Zoom