La joven refugiada encontró en la ciudad fronteriza una nueva oportunidad para crecer a través de una marca de joyería artesanal creada completamente por ella.
Hace dos años, Sheila dejó Cuba con la esperanza de construir una nueva vida y encontró en Tijuana el lugar ideal para comenzar de nuevo. Además de establecerse en la ciudad como refugiada, decidió apostar por su creatividad y transformar una pasión que la acompaña desde la infancia en un emprendimiento dedicado a la elaboración de joyería fina hecha a mano.
Su marca ofrece collares elaborados con perlas y piedras naturales, además de aretes y accesorios diseñados con un estilo elegante y delicado. Sheila relató que desde pequeña disfrutaba crear sus propios collares utilizando juegos de cuentas y perlas, una afición que con el tiempo se convirtió en una oportunidad para emprender y desarrollar piezas únicas con un sello personal.
Aunque reconoce que el camino no ha sido sencillo, aseguró que el esfuerzo vale la pena. Además de fabricar cada pieza, también se encarga del diseño, la promoción y la administración de su negocio. Con entusiasmo, afirmó que su intención es seguir creciendo en Tijuana y continuar compartiendo sus creaciones con quienes buscan un accesorio especial o un regalo diferente.
📸 Selene Reynoso / Border Zoom