La afición fronteriza acompañó a la selección iraní durante más de tres semanas, convirtiendo su despedida en un emotivo reconocimiento a su entrega dentro y fuera de la cancha.
La eliminación de la selección de Irán del Mundial 2026 puso fin a su participación deportiva, pero no al vínculo que construyó con Tijuana, ciudad que durante poco más de tres semanas se convirtió en su hogar. Desde su llegada el pasado 7 de junio, el conjunto iraní encontró en la frontera mexicana un espacio para concentrarse de cara a la Copa del Mundo y, al mismo tiempo, el respaldo de una comunidad que los recibió con muestras de afecto, solidaridad y hospitalidad.
A las afueras del Hotel Marriott, decenas de familias acudieron diariamente con banderas, balones, regalos y mensajes de apoyo para los futbolistas. Entre ellas estuvo Brenda Aranda, quien este lunes esperó la salida del equipo con un mensaje escrito en persa. “Lo busqué en Google y espero que sí sea. Dice: ‘Gracias por luchar hasta el último minuto, dejaron el corazón en la cancha y sin darse cuenta también llenaron el nuestro de amor, orgullo y esperanza. Los resultados pasan, pero la entrega, la pasión y el ejemplo permanecen. Gracias, Irán’”, expresó. La aficionada señaló que conocer las dificultades que enfrentó la selección durante el torneo fortaleció aún más la empatía de los tijuanenses hacia el representativo asiático.
Debido a las restricciones para ingresar a Estados Unidos durante la Copa del Mundo de 2026, la selección iraní estableció su concentración en territorio mexicano, convirtiendo a Tijuana en su base de operaciones. Durante más de 20 días, fotografías, autógrafos y muestras de cariño marcaron la convivencia entre jugadores y aficionados. Con la partida del equipo, la ciudad cierra un capítulo que trascendió lo deportivo y que proyectó a Tijuana como un ejemplo de hospitalidad, calidez humana y unión a través del fútbol.
📸 Selene Reynoso / Border Zoom