Operativos de inspección y verificación en la zona generan tensión entre vendedores que denuncian falta de espacios dignos para trabajar.
Bajo la consigna de ordenamiento del comercio en la vía pública, el XXV Ayuntamiento de Tijuana, encabezado por Ismael Burgueño Ruiz, inició este domingo un agresivo operativo en la zona de Santa Fe 2a. Sección. La Dirección de Inspección y Verificación desplegó inspectores para supervisar permisos y dimensiones de puestos, resultando en el retiro forzoso de estructuras fijas y carpas en puntos críticos como Paseo Banderas y el bulevar Sánchez Taboada. Estas acciones, aunque justificadas por la autoridad como una medida para mejorar la movilidad, representan un golpe directo a la economía de decenas de familias que dependen del comercio informal para sobrevivir.
El titular de la dependencia, José Antonio Olivas Heredia, confirmó que estas intervenciones se extenderán de manera progresiva por toda la zona de Santa Fe durante los próximos días, lo que ha generado incertidumbre entre los trabajadores locales. Según el funcionario, el objetivo es despejar banquetas y recuperar espacios públicos; sin embargo, para muchos comerciantes, el ajuste de dimensiones y el retiro de materiales es visto como una medida recaudatoria y de hostigamiento. En la zona de Urbi Quinta del Cedro, los inspectores procedieron a desmantelar puestos que, según el criterio oficial, no cumplían con la normatividad vigente.
A pesar de que el gobierno municipal exhorta a los vendedores a mantener sus trámites en regla, la realidad de los trámites administrativos y la falta de reubicaciones viables mantienen al sector en la precariedad. El operativo ha logrado el despeje de algunas zonas peatonales, pero deja tras de sí la inconformidad de quienes ven vulnerada su única fuente de ingresos en una ciudad con alto costo de vida. Mientras el Ayuntamiento refrenda su compromiso con la «legalidad», la comunidad de Santa Fe observa cómo las banquetas quedan libres a costa del sustento de los pequeños comerciantes.