El proyecto La Morita busca demostrar que el agua tratada puede tener una segunda oportunidad y ser utilizada en actividades productivas como la viticultura.
Con la participación de familias de trabajadores de la CESPT, así como niñas y niños, se realizó la cosecha del viñedo experimental La Morita, ubicado dentro de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) La Morita, donde los asistentes conocieron de cerca un proyecto que combina producción agrícola, educación ambiental y reúso responsable del agua.
La directora de la CESPT, Mónica Vega, destacó que el objetivo es demostrar en los hechos que el agua tratada puede ser aprovechada en actividades productivas. La planta cuenta actualmente con una capacidad de tratamiento de 254 litros por segundo y se trabaja en un proyecto para incrementar otros 127 litros por segundo, con una inversión aproximada de 79 millones de pesos para su modernización y ampliación.
El viñedo comenzó en 2015 con el acompañamiento del enólogo Camilo Magoni y cuenta con uvas Cabernet Sauvignon, utilizadas para producir un vino tinto de carácter experimental. La cosecha no está destinada a la venta, sino al seguimiento del proyecto y degustación, con el propósito de analizar las posibilidades de utilizar agua tratada en la vitivinicultura ante las condiciones de estrés hídrico que enfrenta Baja California.
Durante la jornada, las familias y menores participaron en el corte de racimos y en actividades educativas relacionadas con el cuidado del agua. Para la CESPT, La Morita representa una experiencia que permite explorar nuevas alternativas para el aprovechamiento del recurso y, al mismo tiempo, acercar a la comunidad a proyectos que promueven una cultura de reúso y responsabilidad ambiental.
📸 Omar Martínez / Border Zoom